Ir a canal FaceBook de CONAMA
Ir a canal Twitter de CONAMA
Ir a canal LinkedIn de CONAMA
Ir a canal YouTube de CONAMA

Los Ibones Aragoneses: origen, características ambientales y efectos de la actividad antrópica

Autor: Alfonso Pardo Juez
Fundación Boreas
Otros autores: Pardo, A.1,2,3 , Arruebo, T.3,4, Santolaria, Z.2,5,Lanaja, J. 2,5, Urieta, J.S.2, Rodríguez-Casals, C. 3,6, Matesanz, J. M. 6, Betrán, J. 1 1 Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural, Escuela Politécnica Superior de Huesca, Universidad de Zaragoza; 2 Grupo de Termodinámica Aplicada y Superficies (GATHERS), Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A), Universidad de Zaragoza, 3 Fundación Boreas, 4 Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Zaragoza. 5Laboratorio de Calidad de Aguas y Medio Ambiente, Escuela de Ingeniería Técnica Industrial, Universidad de Zaragoza. 6Departamento de Didáctica de la Ciencias Experimentales, Facultad de Educación, Universidad de Zaragoza. Contacto: pardo@unizar.es
Tipo: Comunicación técnica panel
Temática: Agua; Biodiversidad; Calidad ambiental; Territorio y D. Rural
Documentos asociados: Doc. Panel
Resumen:
Los lagos de origen glaciar, denominados ibones en lengua aragonesa, se encuentran entre los más frágiles y singulares ecosistemas acuáticos que existen en el Pirineo Los ibones, son unos ecosistemas singulares originados por el modelado glacial ocurrido durante el Pleistoceno. En los periodos de máxima extensión glaciar, la presión glacioestática junto al proceso de plucking produce una morrena en el circo glaciar. En la posterior etapa interglaciar se produce la fusión nival y la inundación de las distintas cubetas originando los ibones.

Los lagos de montaña del Pirineo se caracterizan por ser sistemas relativamente pequeños, ambientes oligotróficos, con baja concentración de sales disueltas en sus aguas y con una productividad fitoplanctónica limitada que propicia una alta transparencia en sus aguas.

Los lagos de origen glaciar de los Pirineos se suelen clasificar como de tipo dimíctico, caracterizados por presentar estratificación en la columna de agua durante dos periodos del año, invierno y verano, y dos periodos de mezcla de su volumen líquido durante la primavera y el otoño.

Los ibones de la cordillera pirenaica suelen comportarse como sistemas lacustres oligotróficos, si bien se han constatado algunas excepciones debido a su elevada antropización.

La relación del hombre con estos ecosistemas se remonta al inicio de los asentamientos humanos en la montaña. Los usos hidrológicos y ganaderos que históricamente se hacía de estos entornos, han dado paso en las últimas décadas a actividades turísticas, educativas y recreativas. En ocasiones, estas actividades han sido responsables de desequilibrios en estos ecosistemas.

Debido a su localización en la alta montaña y a su aislamiento, estos ecosistemas dulciacuícolas pueden albergar organismos endémicos. En ellos es posible observar con detalle las diversas relaciones de sus comunidades ecológicas y su reacción a los cambios medioambientales, así como los signos de estrés ambiental que la actividad humana produce sobre estos entornos montanos.